viernes, marzo 28, 2008

3 cuadras

- Tengo un sólo momento – pensó, mientras corría desperado calle abajo en dirección al parque.

“Si no llego a tiempo...”, era el pensamiento que más lo atormentaba en su carrera hacia adelante. Sabía que en cada paso se estaba jugando la vida. El bolso que había colgado tranquilamente de su brazo, ahora se agitaba como una serpiente que han despertado de su letargo ancestral y parecía querer zafarse de el para llegar antes a destino.

Sentía un increíble peso en su hombro derecho, debido al bamboleo del elemento que colgaba de el.

“Debería haber pensado en la mochila”, era lo que se decía al darse cuenta de ese peso en su brazo...

Miró hacia adelante, sólo 3 cuadras lo separaban de su futuro.

Al llegar a la esquina, un bocinazo. “Es lo mismo”, pensó en ese instante y continuó la carrera sin sentido. El Mercedes Benz que circulaba Norte – Sur debió realizar una maniobra arriesgada para evitar alcanzarlo. A lo lejos escuchó el sonido del caucho quemándose en el pavimento y los gritos desesperados de un hombre. Siguió corriendo.

Miró hacia atrás para ver si lo seguían, “pero sólo girando la cabeza y torciendo un poco el cuerpo para no perder la velocidad” - se decía. No vio nada.

“Si no llego a tiempo...” pensaba mientras trataba de aumentar su velocidad bajando la cabeza y dando zancadas cada vez más largas, casi volando.

Sentía el aire viciado estrellarse en su cara. Sentía la velocidad, y le gustaba.

“Si no llego a tiempo...” era la frase que cruzaba su mente en el momento en que giraba el bolso, que había estado rebotando contra su lado derecho con la precisión de un reloj suizo, para ponerlo frente a el y así poder tener mayor control.

“Pero sin perder velocidad” se decía a sí mismo.

Control y velocidad era la premisa en ese instante sublime.

Otra esquina, y el grito inteligible de una mujer mayor...

Atrás, a lo lejos, lo oía, pero no volvió a pensar en girar la cabeza, sólo importaban las dos cuadras hacia adelante y no las infinitas hacia atrás.

“Es lo mismo”, pensó y siguió corriendo. Sentía como unas gotas iban cayendo por su frente para alojarse en el borde de su labio.

Sólo queda una cuadra, sólo doblar la próxima esquina y enfrentar la verdad...

Esquivó ese pensamiento pero no puedo esquivar el puesto de flores... Rodó por el piso y con la misma inercia con que había caído, logró levantarse y reanudar su marcha.

“Es lo mismo”, pensó y siguió corriendo, mientras la sangre empezaba a verter desde distintos sectores de su cuerpo, dejando una chorreante huella a su paso.

Trató de incrementar la velocidad, pero sus músculos no podían más, realmente estaba exigiéndoles demasiado.

En esos instantes comenzó a agitarse, su corazón parecía querer explotar, bombeaba sangre a más no poder, cómo un motor exigido sin razón. Y sin el menor cuidado.

Dobló la esquina final y la imagen desoladora llenó sus retinas...

Unos cuantos muchachos estaban sentados en la puerta, todos vestidos igual que él.

Había sonado la campana y el portero del colegio había cerrado la puerta.

“Si no llego a tiempo...” pensó.

“Si no llego a tiempo quedo libre”.


Caio - 19 Feb 02 (04 Mar 02)