martes, abril 22, 2008

Los Homeless

Michel Tournier escribió en su libro 'El Espejo de las ideas' sobre la relación entre 100 pares de categorías opuestas y a la vez solidarias que son las que organizan nuestro pensamiento.
Antes que el, Aristóteles había distinguido 10 categorías, Leibnitz lo hizo con 6, Kant había encontrado 12. En lo que se considera un ejemplo de práctica literaria, Tournier nos muestra su capacidad de abstracción y presenta 100 conceptos clave.

Pero bien, que son estas categorías de las que hablo ?

Volviendo al libro de Tournier podemos encontrar, entre otras parejas:
El amor y la amistad.
El gato y el perro.
La caza y la pesca.
El sótano y el desván.
Dios y el diablo.
El ser y la nada.
Y muchos otros que no voy a mencionar.

Para explicar mejor estos ejemplos, el lector póngase a pensar en cada una de las parejas, arme la imagen en su cerebro, de la manera en que cada pareja es a la vez opuesta y complemento. La expresión máxima pueden ser el gato y el perro o el hombre y la mujer. Un hombre es lo completamente opuesto a una mujer y a su vez es su complemento perfecto.

Leer sobre estas categorías y hacer el ejercicio de relacionar cada pareja me llevó a pensar en aquellas cosas que tienen parte de ambas categorías y rompen a la vez, con la armonía de estas parejas. Es decir algo que se pueda transformar, desviar, de una categoría a la otra; sin perder, a su vez, parte de su categoría inicial...

Y llegué a una de las parejas no mencionadas antes:
El árbol y el camino.

Leí hace poco en un artículo que el árbol es la representación de las masas sedentarias, lo estático, el hogar, una casa. Es la representación de habitación; un arbol cobija, cubre, nos da un lugar. Un árbol indica una dirección precisa, un lugar exacto.
A su vez el camino nos indica movimiento, vías de comunicación, lo dinámico. En el camino todo es velocidad, movimiento, recorrido. En un camino todos estamos de paso, todo lo que existe dura poco, no se queda estático, sino que avanza hasta perderse en el horizonte.

En el campo hay un claro dominio de la comunicación o la circulación sobre la habitación o la estabilidad. Al aire libre se siente uno con menos ataduras, con más movimiento porque las imágenes y los sentimientos que captamos son predominantemente de lo dinámico. El campo es preferentemente camino.

En cambio en la ciudad, la autopista y los subterráneos rivalizan con la plaza, la fuente, los edificios. En la ciudad, hay una función primaria de habitación sobre una secundaria de comunicación, todo es más estático. El espacio está mucho más cubierto de lugares que de comunicaciones entre lugares. La ciudad es predominantemente árbol.
Y con esto no quiero decir que en el campo hay mayor cantidad de movimiento que en la ciudad, no me malinterpreten, sólo sucede que en el campo el camino supera al árbol y en la ciudad, el árbol supera al camino. Porque en la ciudad el camino siempre lleva a un árbol (lugar), en cambio en el campo el camino existe por si mismo, sin árboles.

Estando en la ciudad uno puede ver a muchas personas corriendo a su lado y probablemente no se dé cuenta porque uno va absorto en su mundo estático, porque ese es el verdadero mundo que la ciudad y el urbanismo nos imponen. Los edificios, las casas y, porque no, los hogares, hacen que la ciudad se vuelva un entorno meramente habitable y muy poco circulable. Porque si bien uno va de un lugar a otro en la ciudad, siempre tiende a estar estático, uno siempre quiere llegar para poder estar. En el campo, en cambio, hay una gran tendencia a ir sin estar.

Aquí llegamos, irónicamente, a lo más bello que en este escrito quiero reflejar de las ciudades.
Quiero hablar de los 'homeless' como se los conoce en Estados Unidos, que en mi Argentina serían los sin-techo o 'los chicos de la calle' como comúnmente se los conoce.

Pero, porqué digo lo más bello ?

Porque son estas imágenes las que nos muestran el desequilibrio que existe cuando alguien se desplaza del interior (su casa) al exterior (la calle). Y son los que transforman lo que era un espacio de circulación en su espacio de habitación. Distorsionan nuestra imagen de normalidad al verse arrastrados por una condición social a modificar nuestro mundo.

No quiero que me vean como un insensible, sólo quiero reflejar lo que alguna vez sentí viendo aquella hermosa película llamada: 'Belleza Americana'.
Reflejar cómo, en cosas naturales en las que no nos fijamos y ante las cuales muchas veces damos vuelta la cabeza para no observar, se puede encontrar la belleza verdadera de este mundo.
Quiero reflejar cómo puedo encontrar la excepción que justifica la regla de las categorías expresadas por tantos filósofos y eruditos del tema.
Los 'Homeless' son aquellos que tuvieron que llegar al extremo de dejar su espacio de habitación para trasladarse al espacio de circulación y así, transformar su camino en árbol. O nuestro camino común en su árbol personal.

Es casi como si encontrásemos alguien capaz de volver un perro en gato o la amistad en amor.
Y Porqué no, el sótano en desván o la caza en pesca ?
Y que nos queda para el hombre en mujer, la nada en ser y el diablo en Dios ?

Sobre esto hay mucho más para escribir, pero no por ahora...

CAIO - 10-04-02

lunes, abril 07, 2008

Cacerolas de teflón.

No te oí… En los días del silencio atronador.
No te oí junto a las madres del dolor,
no sonaste ni de lejos, por los chicos, por los viejos… olvidados.
No te oí… Puede ser que ya no estoy oyendo bien,
pero al borde de las rutas de Neuquén,
no te oí mientras mataban por la espalda a mi maestro.
Y entre nuestros cantos desaparecidos
yo jamás oí el sonido de tu tapa resistente,
que resiste comprender que hay tanta gente
que en sus pobres recipientes solo guarda una ilusión.
Cacerola de teflón, volvé al estante,
que la calle es de las ollas militantes…
Con valiente aroma de olla popular.
Cacerola de teflón, a los bazares,
o a sonar con los tambores militares…
Como tantas veces te escuché sonar.
No te oí… Cuando el ruido de las fábricas paró,
cuando abril su mar de lágrimas llenó.
No te oí con los parientes del diciembre adolescente… asfixiado
No te oí… Puede ser que mis orejas oigan mal,
pero nunca te he sentido en la rural,
reclamar por el jornal de los peones yerbateros,
por la rentabilidad de los obreros,
por el tiempo venidero, por que venga para todos.
No te oí ni te oiré porque no hay modo
De juntar tu avaro codo con mi abierto corazón.
Cacerola de teflón, volvé al estante…
De los muebles de las casas elegantes
Que las cocineras te van a extrañar.
Cacerola de teflón, a los bazares
O a sonar en los conciertos liberales
Como tantas veces te escuché sonar.
No te oí … En el puente de Kosteki y Santillán
No te oí por el ingenio en Tucumán
No te oí en los desalojos, ni en los barrios inundados … de este lado.
No te oi… En la esquina de Rosario que estalló
cuando el angel de la bici se cayó…
Y sus ángeles pequeños se quedaron sin comida.
Y jamás te oí en la vida repicar desde acá abajo
por un joven sin trabajo, a la deriva.
Debe ser que desde arriba, desde los pisos más altos
no se ve nunca el espanto y las heridas.
Cacerola de teflón, volvé al estante…
Yo me quedo en una marcha de estudiantes
donde vos nunca supiste resonar.
Cacerola de teflón, a los bazares
O a llenarte de los más ricos manjares
Que en la calle no se suelen encontrar.
Cacerola de teflón andá a c…ocinar

Ignacio Copani